Badén, el enemigo natural de nuestros amortiguadores

Los resaltos (verdadero nombre de los badenes) y los coches nunca han hecho buena pareja.

 

Mientras los especialistas en seguridad vial señalan que cruzándolos a la velocidad establecida no dañan la suspensión del coche, a la larga van desgastando los amortiguadores. Baches, badenes, todos los obstáculos que supongan oscilación del coche lo perjudican.

 

El amortiguador es el elemento fundamental del sistema de suspensión de nuestro coche

 

Su principal misión es mantener los neumáticos en contacto con la calzada y controlar los movimientos oscilatorios de la carrocería producidos por los elementos elásticos de la suspensión –brazos, muelles o ballestas, barras, etc.–, encargados de la absorción de impactos. Son principalmente un elemento de seguridad, y no solo de confort como muchos automovilistas piensan.

 

Los resaltos o badenes, por su parte, son elementos que se colocan en la vías con la función de reducir la velocidad y evitar atropellos. Su utilidad es incuestionable, el problema es que no todos los resaltos son iguales y algunos ayuntamientos tienden a abusar de ellos. El correcto funcionamiento de un amortiguador depende de muchos factores –la carga del vehículo, el kilometraje…– pero, sobre todo, del estado de la carretera.

 

Las oscilaciones y obstáculos en esta última nos obligan a sufrir bamboleos constantes e incluso rebotes, si cruzamos un badén demasiado rápido, que poco a poco van provocando desperfectos en la suspensión del vehículo. Y eso, a la larga, se traduce en que la dirección se desestabiliza, el volante vibra y el coche se comporta de forma imprecisa; los neumáticos se desgastan de manera irregular y la distancia de frenado aumenta; la adherencia se resiente y el menor agarre aumenta el riesgo de aquaplaning o deslizamiento lateral en curvas; y elementos de seguridad como el ABS o el ESP, no funcionan correctamente.

 

En la actualidad ya existen resaltos inteligentes, “amigos” de los conductores que respetan los límites de velocidad, que se activan únicamente cuando detectan a un vehículo circulando a velocidad excesiva. Pero como su coste es aún muy elevado tendremos que seguir conviviendo con los reductores de velocidad clásicos.

 

¿Qué debes hacer ante la presencia de badenes o resaltos en la vía?

 

Para evitar males mayores que el propio desgaste de la amortiguación, anticípate a la llegada del badén ajustando la velocidad a la indicada, evitando los frenazos bruscos de último momento. Y sobre todo, no esquives el badén con una rueda porque con el aumento de la deformidad, no solo se perjudican los amortiguadores, también los neumáticos.

 

Finalmente revisa la amortiguación cada vez que acudas al taller a hacer una revisión de mantenimiento y recuerda que la mayoría de los fabricantes aconsejan la sustitución de amortiguadores entre los 80.000 km y 100.000 km. Si tu coche ya necesita un cambio de amortiguadores, consulta nuestro catálogo de amortiguadores.

 

En Feu Vert encontrarás profesionales cualificados que podrán ayudarte y asesorarte en todo lo relativos a la suspensión de tu coche y, si es necesario, realizar la sustitución de piezas necesarias con recambios de calidad equivalente a la piezas de fábrica.