Consejos para conducir en otoño

El otoño es una estación de transición climática, por ello es importante poner a punto tu coche a través de una completa revisión y adecuar la conducción

 

Hay que tener en cuenta que llegamos a Octubre acostumbrados a una conducción muy relajada tras los meses verano, durante los cuales disfrutamos de buen tiempo, largas jornadas de luz y escasas dificultades en el asfalto. Sin embargo, las lluvias otoñales multiplican las distancias de frenado hasta el 40%, por lo conviene seguir algunos consejos tanto antes de viajar como durante la conducción.

 

Revisa el estado del coche antes de viajar

  • Las escobillas y funcionamiento del lavaparabrisas, durante el verano (debido a las altas temperaturas han podido quedar en mal estado)
  • Las luces, los antiniebla y sus reglajes.
  • Los niveles de líquido de frenos, de aceite y del limpiaparabrisas.
  • Todo lo que deberías saber sobre tus neumáticos: La presión, dibujo y ranuras (mínimo 1,6 mm) de los neumáticos para asegurar una buena adherencia a la carretera y evitar el deslizamiento, las salidas de la vía y los alcances en frenada, las causas más frecuentes de accidentes en estas fechas.
  • La presión de la rueda de repuesto y que llevas en el coche las herramientas necesarias en caso de que tengas que utilizarla.

 

Consulta qué tiempo va a hacer en el recorrido

Aunque se pueden hacer preciosas rutas en carretera para disfrutar de los colores del otoño es una época inestable y las condiciones en carretera pueden cambiar bastante en un mismo día. Echa un vistazo a las condiciones meteorológicas y los servicios de Información de Tráfico (por ejemplo, a través de los servicios online de la DGT ) que se prevén en el día de tu viaje: será de gran utilidad para anticiparte a posibles problemas.

 

Conduce con más prudencia. Sigue estos consejos para adecuar tu conducción a las circunstancias que nos impone el otoño

 

Ver bien y ser visto

Tanto con lluvia como niebla, hay una regla básica: "ver bien y ser visto". Con lluvia, enciende lo antes posible las luces de cruce. Y el alumbrado antiniebla y los limpiaparabrisas en cuanto sean necesarios, para tener la máxima visibilidad posible.

 

Toma de referencia las marcas viales de la derecha de la calzada con niebla espesa y orienta la calefacción hacia los cristales para evitar el vaho. De noche, ten en cuenta que el barro y polvo salpicado se acumulan rápidamente en los faros e intermitentes reduciendo hasta un 50% su visibilidad.

 

¡Presta especial atención a bicicletas, motos y a peatones, ya que tienden ser menos visibles!

 

Reduce  la velocidad, aumenta distancia de seguridad

Es importante adaptar la velocidad y distancia de seguridad con el vehículo que se lleva delante en función de la visibilidad. Se denomina la regla de las 3V y se calcula de la siguiente mañana: Visibilidad (50 metros) = Velocidad (50 Km/h) = Vehículo delantero a 50 metros

 

En carretera seca se recomienda duplicar la distancia de seguridad: A velocidad de 100 km/h, en carretera mojada la distancia de seguridad serían 100 metros, mientras que en carretera mojada deben alcanzarse los 200 metros.

 

Recuerda no frenar de golpe para evitar el acquaplaning y evita adelantamientos. Por la noche, se recomienza reducir la velocidad hasta un 20% respecto a la velocidad permitida.

 

Cuidado con los charcos

Es preferible que se eviten los laterales y se conduzca por la parte central de la carretera, ya que ofrece siempre el máximo de adherencia. Además, si entras en un charco profundo, no quites el pie del acelerador. De esta forma es más probable que el coche no se cale, para que el agua no entre en el tubo de escape o produzca otros problemas.

 

Cuidado con las hojas

Las hojas secas pueden crear también peligros: si llueve y están mojadas sobre la carretera, su efecto puede ser similar al del aquaplaning, así que reduce velocidad y atraviésalas con cuidado.

 

Para empezar con buen pie, el primer paso sería hacer una correcta revisión del coche.