Consejos para conducir con el coche cargado

Conducir con el coche cargado suele ser la tónica general en los desplazamientos veraniegos. Esto nos obliga a adaptar el estilo de conducción a la carga

 

Normalmente conducimos el vehículo particular con poca carga y estamos acostumbrados a sus reacciones a la hora de frenar, de tomar curvas o la hora acelerar para incorporarse a una vía rápida, por ejemplo. Por ello no debemos de olvidar extremar las precauciones cuando tenemos que conducir ocasionalmente con el coche muy cargado, y para contrarrestarlo debemos poner en práctica ciertas actitudes y técnicas para tener un buen viaje en familia.

 

Lo primero que hay que hacer al conducir con el coche cargado es cuidar de no pasarnos del peso máximo admisible que marca la ficha técnica del vehículo. Superar el peso máximo que recomienda el fabricante está prohibido y si un agente de tráfico sospecha que el coche está demasiado cargado puede detener el vehículo y tras comprobarlo puede sancionar al conductor. También se debe tener en cuenta que si se concentra mucho peso en el maletero y poco en el habitáculo, el vehículo tendrá un comportamiento menos estable en frenadas y curvas.

 

Es de vital importancia preparar las presión de los neumáticos para llevar mucha carga, siguiendo las indicaciones del manual de instrucciones. No hacerlo puede suponer un deterioro repentino de los mismos y en casos extremos, si el neumático no está en buenas condiciones, nos encontraremos con un reventón.

 

El conductor debe anticiparse mucho a las frenadas, pues el vehículo tardará más de lo habitual en reducir la velocidad o en parar. Como mínimo debe empezar a frenar desde el doble de distancia de lo habitual. Es mejor pasarse de precavido que arriesgarse a una frenada de emergencia. De igual manera se deberá dejar más distancia de seguridad de lo habitual.

 

El mayor peso de la carga aumenta sus inercias y reduce la agilidad. Un coche cargado balanceará más en una curva y tardará más en recuperar la compostura, retrasando las reacciones y haciendo los cambios de dirección más lentos. Para evitar situaciones complicadas es mejor reducir la velocidad al conducir entre curvas y esperar a las rectas para recuperar el ritmo de conducción.

 

Además de las frenadas y las curvas, otro momento delicado es conducir por cuestas tanto hacia abajo como hacia arriba. Si en llano las frenadas ya se alargan, en cuesta abajo se alargan aún más, por lo que debemos ser muy cuidadosos con la velocidad, utilizar el cambio para usar la retención del motor y evitar acelerar incluso a la salida de las curvas. Cuanta menos velocidad ganemos cuesta abajo menos críticas serán las frenadas con un coche muy cargado.

 

Cuando la cuesta es hacia arriba, a no ser que el motor tenga mucha potencia, la velocidad de un vehículo muy cargado se vendrá abajo poco a poco. Para evitar que la velocidad se reduzca mucho hay que anticiparse y reducir a marchas más cortas antes de que la velocidad disminuya mucho, para mantener el motor en el margen de revoluciones recomendadas. No dudes en acelerar con fuerza antes de comenzar la subida para compensar la velocidad que acabarás perdiendo.

 

Si el trayecto que hay que hacer con el vehículo muy cargado es largo, es importante planificar la ruta para evitar pasar por puertos de montaña y zonas con muchas cuestas en general. Los dispositivos GPS nos brindan aquí una excelente oportunidad. Utiliza más las autovías y autopistas aunque sean de pago para evitar puertos de montaña, pasar por poblaciones y tener que hacer adelantamientos entrando en el carril de sentido contrario. No sólo será más seguro, también ahorrarás más combustible y desgaste en los frenos.

 

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