Dirección desalineada y presión inadecuada, las dos causas principales del reventón de neumáticos

No es para tomárselo a broma. En verano de 2014 el número de reventones se multiplicó por tres con respecto al verano de 2013.

 

Un 1,4% no pudo controlar el coche, tropezó con algún obstáculo o acabó saliéndose de la vía con consecuencias fatales. No fueron accidentes porque en ellos no intervino el azar. Circular con los neumáticos en mal estado es una irresponsabilidad que nos puede costar la vida.

 

En verano, 3 de cada 4 vehículos que sufren una avería o se ven involucrados en un siniestro vial, tienen un fallo en los neumáticos.

 

Por suerte, en caso de reventón, la mayoría de los conductores no llega a perder el control del vehículo, puede frenar despacio y esperar asistencia técnica. De este grupo, la mitad no podrá continuar después el viaje por tener dañada la rueda de repuesto o por no disponer de ella. Pero lo que es una tragedia: un 1,4% no sobrevivirá o sufrirá lesiones graves a consecuencia del reventón, algo que puede evitarse con una sencilla revisión previa de los neumáticos.

 

Los reventones suelen producirse por rotura de las lonas interiores del lateral del neumático. La causa es siempre el sobrecalentamiento a consecuencia de un desgaste irregular de los laterales de la banda de rodadura. A simple vista se aprecia porque el dibujo del neumático está mucho más desgastado en los bordes exteriores.

 

Esto puede deberse a que tenemos la dirección desalineada, a que llevamos una presión de inflado menor a la adecuada o a ambas circunstancias a la vez:

 

  • Que la alineación de la dirección se vaya resistiendo poco a poco es absolutamente normal. Se nota cuando el coche “tira” hacia un lado o hacia el otro al soltar el volante circulando en línea recta. También se aprecia en el desgaste de los neumáticos, mayor en un lateral que en otro. Cada vez que cambiamos de neumáticos se debe alinear la dirección, por eso es fundamental hacer esta operación de mantenimiento en un taller.
  • Que las ruedas llevan menos aire de lo debido se advierte porque el desgaste de los laterales del neumático es similar en ambos lados. Y son muchos los vehículos que circulan con 0,5 atmósferas por debajo de lo indicado por no revisar la presión ni cuándo vamos a hacer un viaje de muchos kilómetros. El coche consume así más carburante, pero eso es lo de menos en lo que nos ocupa. El neumático “sufre” más y el riesgo de reventón se multiplica. Recuerda: invertir dos minutos en comprobar la presión de los neumáticos es la mejor operación de mantenimiento que puede hacerle tú mismo a tu vehículo.

 

Pues a todo lo dicho, añádele ahora tres circunstancias más: capacidad de adherencia del neumático por la profundidad de la banda de rozamiento (por debajo de 1,6 mm, además de sancionable, es un riesgo añadido ante un imprevisto como un reventón), las condiciones ambientales del verano (y en consecuencias, las altas temperaturas que alcanza el asfalto) y la carga extra tanto de pasajeros como de equipaje en caso de trayecto vacacional. Dirección desalineada, presión inadecuada, mala adherencia del neumático, altas temperaturas, carga extra del vehículo…

 

Y si eres de los que te gusta pisar el acelerador, suma también el factor velocidad y entenderás por qué el riesgo de reventón se triplica en los meses de verano. Un reventón no puede atribuirse a un fallo mecánico a no ser que el coche acabe de pasar por una operación de neumáticos en un taller. Los reventones son consecuencia de la falta de mantenimiento de los neumáticos, por lo tanto, fallos humanos que pueden evitarse con una operación de revisión y mantenimiento. 

 

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