Ventajas del inflado de neumáticos con nitrógeno

Claves para el mantenimiento de los neumáticos


Uno de los pilares básicos de la seguridad de tu coche son los neumáticos. Y la presión correcta de los mismos redundará en diferentes factores que harán de tus desplazamientos más seguros, económicos y cómodos. En definitiva, menos preocupaciones.

 

Los beneficios y las ventajas al inflar tus neumáticos con nitrógeno son claras. Usadas en la alta competición, la Fórmula 1 y las compañías aéreas, siempre al frente de la innovación tecnológica que se extrapolan al mundo cotidiano, a tu día a día:

 

VENTAJAS DE SEGURIDAD

  • Menor riesgo de reventón
  • Conducción más eficaz

 

VENTAJAS DE ECONOMÍA

  • Mayor duración del neumático
  • Menor consumo de combustible
  • Mejor conservación de las llantas

 

VENTAJAS DE COMODIDAD

  • Menos controles de presión
  • Rodadura más confortable y eficaz

 

Diferencias con el inflado con aire


A estas hay que unirle ciertas ventajas en comparación con el inflado con aire. El nitrógeno se escapa con mayor dificultad que el aire normal por las pequeñas fisuras que pueda tener el neumático, manteniendo mucho más tiempo la presión adecuada de los neumáticos, así:

  • Los neumáticos se desgastan regularmente y alargan su duración
  • Se ahorra en combustible al rodar con la presión adecuada en el neumático
  • Permiten una conducción más segura y eficaz
  • Permiten el control de presión con periodos más largos

 

El nitrógeno es un gas inerte y permite que el envejecimiento del caucho interior del neumático sea mucho más lento que cuando se utiliza aire normal, pues no hay oxidación, por ello:

  • Permite que el neumático esté siempre en mejores condiciones de conservación y de cualidades
  • Reduce el riesgo de reventones

 

Además, el nitrógeno utilizado para el inflado de neumáticos está carente de humedad, con lo que:

  • Se reducen los problemas de oxidación interior de llantas de acero y se mejora el cuidado de las llantas de aleación

 

Inflar neumáticos con nitrógeno