La DGT aplaude el descenso de los excesos de velocidad gracias a los radares de tramo

La regulación de la velocidad en aquellos tramos viarios donde más comprometida es la seguridad fue el objetivo que llevó a la Dirección General de Tráfico ha implantar en España los llamados radares de tramo. El dispositivo es fácil. Aplica la regla de tres. Se registra la velocidad al principio y al final del itinerario a vigilar, se suman, se dividen y se saca la media. Y si el conductor ha superado el límite que establece el código para esa vía, entonces le cae la pertinente sanción, que en función de por cuanto supere el tope puede estar entre 100 y 600 euros y la pérdida de entre 2 y 6 puntos del saldo del carné. La experiencia tuvo como territorio de pruebas la provincia Segovia, en concreto el segundo túnel de la autopista AP-6 en dirección a La Coruña. De aquellos ensayos y su posterior puesta en funcionamiento ha pasado un año. La Dirección General de Tráfico (DGT) ha comprobado que en este tiempo la experiencia ha dado sus frutos. La semilla de precaución sembrado con la instauración del radar de tramo ha favorecido que los conductores que transitan por ese recorrido bajo control se piensen muy mucho acelerar más de la cuenta o de tratar de engañar y sortear la vigilancia frenando justo antes del radar. Según los datos que maneja la institución dependiente del Ministerio de Interior, la operatividad del radar de tramo ha reducido en casi ocho puntos las infracciones en estos tramos por rebasar la velocidad máxima, que es de 100 kilómetros por hora en los túneles. El análisis de la DGT elaborado entre septiembre de 2010 y noviembre de 2011 revela que ese porcentaje de incumplidores con la norma ha bajado del 11,7% a un 4%. Los excesos más altos, entre 120 y 160 kilómetros por hora, que representaban un 0,37% de las denuncias, se han quedado en un 0,03%; y el tramo de 140 a 160 se ha quedado en el 0%. La velocidad media ha disminuido, además, tres kilómetros por hora. Fuente: El Norte de Castilla