Limpieza coche: usa un jabón y bayetas adecuadas

Unos por descuido, otros por desconocimiento, pocos damos la suficiente importancia al mantenimiento de la carrocería del automóvil. El buen tiempo y las vacaciones son ideales para ponerse manos a la obra y, ¡por qué no!, disfrutar de un buen rato en familia lavando el coche. Necesitamos agua y vale salpicarse, incluso empaparse. Queda prohibido usar esponjas/estropajos y el lavavajillas de casa. Es tiempo de limpieza coche, ¿empezamos?

  Hoy vamos a lavar el coche. Y nada de túnel de lavado, ni de sistemas de manguera a presión… La acción de los rodillos y los detergentes –demasiados fuertes en los autolavados–, producen microarañazos y van abrasando lentamente la pintura. Para mantener la carrocería deslumbrante, lo mejor, un buen lavado a mano. Para empezar con la limpieza del coche necesitamos: una manguera –si es posible disponer de ella–, dos cubos de al menos 5 litros cada uno, esponjas o manoplas de microfibra, jabón específico para coches, limpiallantas y bayetas de secado. No vale una esponja/estropajo como la que se usa para fregar los platos porque, obviamente, el estropajo araña; y la esponja, al ir acumulando la suciedad en la superficie, también produce pequeños arañazos. Esponjas o manoplas específicas para coche y, con respecto al jabón, lo mismo. Los lavavajillas y detergentes con lejía o amoniaco, por más que presuman en sus etiquetas de tener pH neutro, son demasiado abrasivos y, con el tiempo, crean zonas de manchas en la pintura, al ir eliminando los sellos o protectores de la misma. Los jabones o champús específicos para carrocería, sin embargo, contienen lubricantes que permiten arrastrar la suciedad ejerciendo menos fricción (sin frotar) y protegiendo la pintura. Empezamos preparando los dos cubos: uno con agua y jabón y el otro, solo con agua. A continuación, mojamos bien el coche con la manguera –siempre desde el techo del vehículo y hacia abajo, para que el agua arrastre la suciedad más superficial– y después, pulverizamos con el spray limpiallantas, estas últimas. Otros antigrasas, tipo KH7 y similares son demasiado ácidos, por lo que a la larga pueden resultar dañinos. Por eso, para limpiar las llantas, lo idóneo vuelve a ser usar un producto específico. Lo dejamos actuar el tiempo que recomiende el fabricante y aclaramos. Ya podemos enjabonar el coche. Sumergimos la esponja o el guante en el cubo con agua y jabón, frotamos el coche –como cuando lo remojamos, desde arriba hacia abajo– y aclaramos siempre en el cubo que solo contiene agua antes de volver a sumergir la esponja y el guante en el agua enjabonada. De esta forma, todo el polvo y la arenilla que vayamos arrastrando ensuciará el cubo con agua, mientras el agua jabonosa se mantendrá más “limpia” y lo que es fundamental, sin suciedad y residuos que arañen la carrocería. Para que no se seque el jabón, vamos mojando la carrocería con la manguera. Y así, enjabonando y aclarando, nos quedará el coche como nuevo. Finalmente tocará secar con las bayetas de microfibra. Y lo haremos sin apretar demasiado, para que ningún resto de arenilla nos raye la pintura. ¡El coche está limpio! Algún “sibarita” nos dirá que todavía podíamos sacarle brillo y, evidentemente, que no lo hemos limpiado por dentro. Habrá más artículos sobre limpieza de coche. Hasta entonces recuerda que en Feu Vert dispones de una amplia gama de productos de para la limpieza del coche de la mejor calidad y a los mejores precios. Nuestros profesionales podrán ayudarte y asesorarte sobre ellos.